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domingo, 8 de marzo de 2015

Resistencia

Si algo se sabe, eso es que el mundo conspira contra los blogs. Hay muchos libros que leer, otros proyectos dando vueltas, una vida que sigue marchando. Pilas de trabajo pendiente para comentar, poco tiempo.

Mientras llega la próxima reseña, y para actualizar la bitácora de este viaje, van estos micro notas: una forma de la resistencia. Si algún lector se anima al comentario en el post, bienvenido: la seguimos por esa vía.

Algunos de los que pasaron en los últimos meses:

El muñeco de nieve, Jo Nesbo: Hole persigue a un asesino serial. Un Hole que se me hace mucho menos vulnerable que el que conocí en la excelente Némesis. La trama se enrosca y da más y más y máaaaas vueltas. Y cuando todo parece resolverse, hay ooootra vuelta más (encima, en el Kindle no es tan fácil ver a cuántas páginas estamos del final). A mi gusto, vueltas gratuitas, extensión algo inflada. Creo que ya tuve bastante Hole en mi vida lectora.

La entrega, Dennis Lehane: historia de gángsters en los bajos fondos de Boston. Irlandeses, chechenos, latinos, una chica y un perro memorable. El narrador es Bob. Su primo Marv lleva un bar. Como en todos los bares, allí también corren las apuestas. Marv se tienta. Mete la mano en la lata. No sale muy bien parado. La entrega, es puro Lehane —garantía de entretenimiento y oficio—, una muy buena novela que existió primero como guión. La peli, con el último Gandolfini, es todavía mejor.

Ciudad salvaje, Elmore Leonard: ¿qué más decir de Elmore? Nunca me defrauda. Ciudad salvaje es una novela de 1980. Y ya quisieran muchos autores haberla escrito hoy. Un juez odiado por medio Detroit muere en un confuso episodio callejero. También la chica que lo acompañaba. Raymond es el policía a cargo del caso. Y Clement, el idiota malo de turno, que buscaba en realidad quería matar a otro, a un albano… Violencia y enredos y humor y personajes geniales, en la mezcla exacta: la secreta receta Leonard.

La mujer de un solo hombre, A.S.A. Harrison: con este libro, Salamandra Black se aleja un poco de la novela negra y se corre de lleno al thriller psicológico. Matrimonio de cartón pintado en Chicago: él constructor, ella psicoanalista, una mascota Golden retreiver. Todo es armonía y felicidad, hasta que las infidelidades y los celos y la culpa empiezan a filtrarse y desembocan en la locura del crimen. Entretenida novela, aunque algo larga. Si disfrutaste Perdida y querés más de lo mismo, puede ser para vos. Si te costó aquella polémica “primera mitad”, ni te asomes por esta mujer.

El baile ha terminado, Julián Ibáñez: no hago más que hablar del Universo Ibáñez que cae en mis manos una novela negra suya que se aparta radicalmente de todo lo anterior. Con la misma calidad, con un protagonista —Ruano— más chandleriano que los quinquis habituales y una misteriosa chica a la que seguir, va esta intriga en el País Vasco. Mezcla de novela negra, historia de espionaje con tintes de thriller político, creo que la disfrutaría más quien conozca mejor la interna histórica de esa región, y las organizaciones clandestinas u oficiales —ETA, la Ertzaintza, la Guardia Civil, la Nacional, Extranjería— que se disputan el poder.